Simpsonland: “Cuando mis amigos viajan ya saben que si ven algo de Los Simpson me tienen que avisar”

Entrevistas / Reportajes Lalo Tovar (@Simpsonland), coleccionista Simpson en España: “Cuando mis amigos viajan ya saben que si ven algo de Los Simpson me tienen que avisar” Pregunta: Empecemos con los inicios. ¿Recuerdas cuál fue el primer objeto de Los Simpson de tu colección? ¿Qué edad tenías? Respuesta: Cuando era pequeño, la serie se emitía en un horario en el que yo no podía ver la tele. Los Simpson llegaron cuando yo era un bebé, tendría apenas un par de años. Recuerdo que, incluso con los anuncios en Televisión Española, me quedaba embobado mirándolos. Desde el primer momento, sin yo ser consciente, la serie me fascinaba. Cuando iba con mis padres a las tiendas, veía algún muñeco y les decía: “quiero ese”. Seguramente, los primeros objetos de mi colección fueron unos cochecitos de Mattel y unas figuritas de la familia, que además eran los juguetes con los que jugaba de pequeño durante horas que afortunadamente he podido mantener y ahora son joyas de la colección. 35 años. P. ¿Qué fue lo que te impulsó a empezar a coleccionar y en qué momento te diste cuenta de que se había convertido en algo “serio”? R. Como fue poco a poco, no sabría decirte en qué momento me di cuenta de que ya tenía una colección abrumadora. No fue algo planeado, simplemente se fue acumulando. Ahora sí que lo llevo de una forma más especializada, porque busco series concretas y voy detrás de cosas más específicas, pero al principio era totalmente espontáneo. P. ¿Cuál consideras la pieza más valiosa de tu colección, tanto en lo económico como en lo sentimental? R. En lo sentimental, alguno de los objetos que tenía de pequeño. Me veo en fotos de los álbumes familiares, de pequeñito con ese juguete en la mano, que ahora es una joya de la colección y antes era con lo que pasaba las horas muertas. En lo económico no sabría decirte, no tengo ninguna pieza así que me haya costado un dineral inconfesable. Como ha sido todo muy casual, seguramente muchas de las cosas que tengo ahora valdrán una pasta, pero como lo compré o me regalaron en su momento, no lo pienso. Además, tampoco tengo intención de venderlas. P. ¿Y la más rara o curiosa que tengas? R. Tengo varias. Por ejemplo, un cortapelos de la nariz de Homer eléctrico o un reloj de cuco con la forma del bar de Moe, que cuando toca la hora en punto se abre la puerta y sale Homer con una cerveza. P. ¿Tienes algún objeto único o del que solo existan muy pocas unidades en el mundo? R. Seguramente de este reloj de cuco del que te hablo haya pocas unidades. Es del 2005 y no se fabricaron tantos, no es tan fácil de encontrar. Es una pieza especial. P. ¿Cómo has conseguido reunir piezas tan difíciles de encontrar? ¿Has viajado, participado en subastas o contactos internacionales? R. A la hora de buscar te diría que ha sido fácil, porque mucha gente no sabe los tesoros que tiene o no le da el valor que le damos otros. Al final ese valor es el que tú le quieras dar. Entonces, es más o menos fácil encontrar lo que para ti son joyas auténticas, por Wallapop o en páginas como Todocoleccion. Y viajando ha sido más espontáneo. Te encuentras objetos curiosos de la serie y la mente coleccionista te permite saber más o menos, tenerlo identificado, de donde es cada cosa. P. ¿Cuál ha sido la anécdota más curiosa o divertida que te ha ocurrido intentando conseguir un artículo? R. La semana pasada, un compañero estaba en Bolivia y se encontró con una tienda exclusiva de artículos de Los Simpson. Le pedí hacer un facetime e hice como una compra online y me trajo un buen paquete de objetos. La gente que viaja ya tiene en el radar que si ve algo de Los Simpson me avisan. Y esto facilita aumentar la colección. P. ¿Alguna vez has comprado algo de Los Simpson sin saber muy bien lo que era, solo por el ansia de coleccionista? R. La verdad es que intento ser selectivo. Lo que sí me ha pasado es que, si alguien vende un lote y me interesa solo una pieza, acabo comprando todo. Hace poco, por ejemplo, me hice con unos puzzles portugueses de 1991 que venían en una lata metálica. El vendedor tenía anunciado solo uno, pero luego me dijo que en realidad tenía tres… y al final me hizo el lio y me compré los tres. P. ¿Hay algún objeto que aún busques con obsesión y que se te resiste? R. Que se me resista igual no tanto, pero que no me quiera comprar sí. Por ejemplo, siempre me ha parecido una deuda con mi colección, pero un hachazo muy difícil de asumir, los lego. Me encantan, pero son tan completas… P. ¿Qué te dice la gente cuando entra por primera vez en la habitación donde guardas la colección? R. Alucinan. Ya con las fotos que subo en Instagram se sorprenden, pero cuando entran en persona es abrumador. Parece una tienda. Como hay objetos de todos los tamaños y formas, no paras de descubrir figurita tras figurita. P. ¿Con qué personaje de la serie te identificas más como coleccionista? ¿El dependiente de cómics, quizás? R. Totalmente, aunque también con Smithers y su colección de Stacy Malibú. Diría que una mezcla: el dependiente de cómics, por ese conocimiento y visión amplia, pero enfocado en Los Simpson en mi caso; Smithers, por lo detallista con su colección. Incluso metería al Bart de las primeras temporadas, con esa colección inmensa de artículos de Krusty, que por tener tiene hasta el test de embarazo. P. Si pudieras regalarle un objeto de tu colección a Matt Groening, ¿Cuál sería y por qué? R. ¡Eso ya lo he hecho! Cuando entrevisté a Al Jean para el podcast, le propuse enviarle a él y a Matt Groening un libro mío (Yo sonreiré por las dos).